NUESTRO

MUNDO SUTIL

El mundo de lo “Sutil” varía drásticamente con el que estamos viviendo de forma continuada en el día a día , actualmente esperamos y estamos más acostumbrados a unos efectos especiales tremendamente llamativos, con un gran impacto visual por colorido y una fuerte música que le acompañe, en vez de la sutileza de lo que está ocurriendo o pasando a nuestro lado.

 

Hemos ido cerrando la sutileza de nuestros sentidos, las intuiciones y las percepciones, es más, sólo nos llama la atención cuando son muy exageradas, pero las más sencillas y suaves son las que en la mayoría de las veces nos aportan mayor información y de esas ni nos damos cuenta.

 

Dejamos que el mundo material nos arrebate y cierre algo nuestro, nos resulta mucho más cómodo vivir en lo físico y material ya que se cree que es algo más conveniente y fácil.

 

Muchas personas rechazan totalmente el mundo espiritual porque creen que el hecho de crecer espiritualmente requiere y es obligatorio rechazar el mundo material, y no es así no podemos rechazar algo de lo que somos y formamos parte. Nuestro cuerpo físico es materia y no la podemos rechazar porque nos rechazaríamos a nosotros mismos, pero tampoco tenemos que rechazar y tirar por tierra el mundo espiritual ya que también forma parte de nosotros mismos y haríamos lo mismo, perjudicarnos y dañarnos.

 

Es el momento de darnos otra oportunidad, de sacar de dentro de nosotros lo que tenemos arrinconado por el mundo en el que estamos viviendo y creando.

 

Solamente va a depender de cada uno de nosotros, de nuestra decisión de retomar y reencontrar nuestro autentico Yo y comenzar a darle la confianza que nunca debió de perder.

Hay personas que temen esas percepciones y otras que ansían tenerlas, miedo no debemos tenerlas ya que forman parte de nuestro Yo y porque de manera inconsciente las hemos utilizado en alguna ocasión, la diferencia es llegar a ser conscientes de ellas, a sentirlas y diferenciarla, en muchas ocasiones a eliminar ese temor que se tiene sobre ellas , ya que el temor o miedo a lo desconocido desaparece cuando ya obtenemos un mayor conocimiento sobre ellas.

Reencontremos nuestro autentico “Yo” conociendo y sintiendo nuestro mundo sutil.